jueves, 12 de junio de 2008

Los siete saberes según Edgar Morin.

MAESTRÍA EN COMUNICACIÓN Y TECNOLOGÍAS EDUCATIVAS




ENSAYO
“REVISANDO LOS SIETE SABERES NECESARIOS PARA LA EDUCACIÓN DEL FUTURO”






Alumno Cecte: José Francisco García Martínez.
TUTORA: Dra, Patricia Mónica García Jiménez.
Módulo de Investigación. Grupo 03.
SEDE: C.A.M. Oaxaca.
“…la incomprensión de sí mismo
$es una fuente importante de
la incomprensión de los demás.”
Edgar Morín.

El Egocentrismo es la “exagerada exaltación de la propia personalidad, hasta considerarla como centro de la atención y actividad generales” nos dice el diccionario de la Lengua Española, consultado vía internet.
Quiero decirles que esta fue la primera impresión que me causo leer el prólogo del texto “Los siete saberes necesarios para la educación del futuro” de Edgar Morín. Porque me pareció muy arrogante afirmar que “Hay siete saberes fundamentales que la educación del futuro debería tratar en cualquier sociedad y en cualquier cultura sin excepción alguna ni rechazo según los usos y las reglas propias de cada sociedad y de cada cultura” (Morín, 1999).
De inmediato me pregunté quién es Edgar Morín para generalizar de tal forma las necesidades educativas mundiales.
Entonces me dedique a buscar diferentes páginas electrónicas que me hablaran del texto y del autor.
Por esta razón, comenzaré por describir, aunque de manera breve el perfil del Señor Edgar Morín y a continuación haré algunos comentarios desde mi humilde opinión acerca del contenido del texto.
¿Quién es Edgar Morín?
Iniciemos por saber que Edgar Morín es Francés, y que ha sido Director Emérito del Centro Nacional para la Investigación Científica, París Francia y Presidente de la Agencia Europea de la Cultura. Cargos nada sencillos que lo han llevado a destacar en el mundo del conocimiento. La universidad “Ricardo Palma de Perú le otorgó la distinción Doctor Honoris Causa, al igual que lo hizo la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, el 26 de julio del 2007, además del homenaje que le rindieron la Asamblea Nacional de Rectores, de ese mismo País.(1)
Intrigado por saber si mi primera impresión había sido equivocada, me dedique a buscar el texto completo, ya que en la plataforma del Cecte, solo se nos dio los capítulos VI y VII, relativos a la comprensión y la ética. Efectivamente, lo encontré completo en las páginas electrónicas de la propia UNESCO (1999)(2) y de la revista Uruguaya de las ideas, (1999).(3) Pude leerlo completo y mejoró mi opinión cuando hace diferentes referencias al conocimiento y cómo se construye, los errores de apreciación que solemos tener al abordar la ciencia y otros asuntos más.
Pero también encontré una diversidad de “ensayos” que lo único que hacen es parafrasear los dichos de Morín.
Llama mi atención una crítica adversa que le hace la Cooperativa Editorial Magisterio de Bogotá, Colombia en el 2001, en la cual dice: “Se trata de un folleto pretencioso, lleno de generalidades y que en algunos aspectos, a los cuales ya se hizo referencia antes, puede desorientar al lector desprevenido o inculto”(4).
A pesar de coincidir en el calificativo de pretencioso, sentí que la crítica era muy despiadada con el autor, porque como se menciona en la obra completa, Morín se tomo la libertad de considerar las opiniones de múltiples personalidades de diferentes países, con lo cual le da un alto nivel de validez a su trabajo.
Sin embargo también hay críticas favorables como las de la Editorial Paidós Ibérica, quien sencillamente la define: “Este texto pretende única y esencialmente exponer problemas centrales o fundamentales que permanecen por completo ignorados u olvidados y que son necesarios para la enseñanza en el próximo siglo.(5)
En ambos casos, son opiniones respetables y como tal deben ser analizadas.
A continuación daré mis puntos de vista, en los cuales puede o no haber coincidencia con quienes lean este ensayo.

Las generalidades.
En la versión original, hay un prefacio de Federico Mayor, Director General de la UNESCO, en 1999, año en que se le encomendó a Edgar Morín hacer ese texto con el propósito de contribuir “al debate internacional sobre la forma de orientar la educación hacia el desarrollo sostenible” y “que contribuya a ayudar a educadores y dirigentes, a aclarar su propio pensamiento sobre este problema vital”. (UNESCO, Octubre de 1999).
Con ese enfoque, queda claro el propósito del documento y a quienes pueda o no agradarles la postura política que se enuncia, están en la libertad de seguir con la lectura o soslayarla.
Aunque todos los capítulos tienen por sí, una importancia específica, en este ensayo, sólo hare los comentarios respecto a los apartados VI y VII que nos fueron solicitados por el CECTE.

Particularidades.
En el capítulo VI “Enseñar la comprensión”, hace referencia a que existe un gran problema por causa de la incomprensión entre las personas y el mundo. Cita que el problema “está doblemente polarizado”. Un polo que llama “planetario”, conformado por los “los encuentros y las relaciones…entre personas, culturas, pueblos…” y un “polo individual… de las relaciones particulares entre familiares.” (Morín, p 55 1999).
A este respecto, pienso: sí existe incomprensión a nivel mundial, entre países, etnias, pueblos y familias, ¿no será también esto, motivado por la falta de comprensión al interior de cada persona?
Morín mismo cita la frase que se encuentra al inicio de este ensayo: “…la incomprensión de sí mismo es una fuente importante de la incomprensión de los demás.” (Morín, p 57. 1999). Al hablar de la incomprensión de “sí mismo”, alude al cúmulo de relaciones internas que con sus propios fantasmas, bloqueos, inseguridades, egoísmos y demás penurias humanas, la persona arrastra y la llevan a conflictuarse al momento de intentar establecer relaciones con otros seres humanos y el mundo que lo rodea.
Por lo tanto, creo no debiera hablarse solo de dos polos, sino agregar un tercero: el interior. Considerando a este como la búsqueda de la comprensión de sí mismo. Incluso, me atrevo a pensar que este debiera ser el primero pues podría ser la base para la comprensión de los demás.
Hay una afirmación que considero muy acertada cuando asienta: “La comunicación no conlleva comprensión”. Como educadores, sentimos que nuestra comunicación puede ser muy vasta y sin embargo no logramos la comprensión necesaria en nuestros alumnos.
Manifiesta que hay dos tipos de comprensiones: la intelectual u objetiva y la humana subjetiva. La primera se refiere al “asir en conjunto” y “pasa por la inteligibilidad”.
Información Inteligibilidad Comprensión intelectual objetiva.
E x p l i c a c i ó n
Pero la comprensión humana subjetiva rebasa la explicación, y comprende un proceso de empatía e identificación además de la proyección de uno mismo con el otro.
Destaca que hay obstáculos para la comprensión en sus diferentes niveles y que estos pueden ser
a) Externos:
• el “ruido”,
• la polisemia,
• la ignorancia de las costumbres y los ritos del otro, la incomprensión de los valores imperativos expandidos en el seno de otra cultura,
• la incomprensión de los imperativos éticos propios de una cultura,
• la imposibilidad de comprender las ideas o argumentos de otra visión del mundo, y
• la imposibilidad de comprensión de una estructura mental a otra.
b) Interiores:
• Indiferencia,
• Egocentrismo,
• Etnocentrismo,
• Sociocentrismo, y
• El espíritu reductor.
Para tener una mejor comprensión de cada uno de estos obstáculos, sería necesario hacer una lectura del texto original. Sin embargo, y por la ambigüedad que pudiera darse con el último obstáculo interior, quisiera hacer una mención específica de él. De acuerdo con Morín (1999) el espíritu simplista se manifiesta al “reducir el conocimiento de lo complejo al de uno de sus elementos”. También suele haber reduccionismo cuando al observar una situación determinada se priorizan algunos aspectos positivos por encima de los negativos, con parcialidad, o a la inversa, se exageran los aspectos negativos, priorizándolos sobre los aspectos positivos.
En cuanto a la ética de la comprensión, asienta que esta debe de ser desinteresada, pues muchas veces, podremos tratar de comprender a alguien sin lograr que se nos retribuya esa comprensión. Nos define que la ética de la comprensión está basada en “argumentar y refutar en vez de excomulgar y anatemizar”. Y agrega: “La comprensión no excusa ni acusa”.
Para poder ejercitar la ética de la comprensión, nos plantea una serie de ejercicios mentales:
a. el “bien pensar”, entendido éste como “el modo de pensar que permite aprender en conjunto el texto, el ser y su entorno, lo local y lo global, lo multidimensional…lo complejo, es decir, las condiciones del comportamiento humano”;
b. la introspección, que es “la práctica mental de autoexamen permanente de sí mismo…la comprensión de nuestras propias debilidades o faltas es la vía para la comprensión de los demás”;
c. la conciencia de la complejidad humana, que nos hace entender y a veces hasta justificar a alguna persona ficticia, y por el contrario, sí esa conducta en la vida real, la condenaríamos sin mayores juicios;
d. la apertura subjetiva (simpática) hacia los demás, nos lleva de la misma manera a identificarnos y justificar a personajes de literatura, cuando en la vida cotidiana somos indiferentes ante conductas similares;
e. la interiorización de la tolerancia, como la “aceptación de la expresión de las ideas, convicciones, (y) elecciones contrarias a las nuestras”. En este sentido Morín delimita cuatro grados de tolerancia:
• el primero, “expresado…como el derecho de proferir un propósito que nos parece innoble”, pero al cual nosotros no debemos oponernos, sino ser tolerantes;
• el segundo grado, “la opción democrática…respetar la expresión de las ideas antagónicas a las suyas”;
• el tercer grado, “hay una verdad en la idea antagónica a la nuestra y es esta verdad la que se debe respetar”;
• el cuarto grado, se refiere a ser consciente de las “enajenaciones humanas” y sus desvíos.
Pero en este sentido de la tolerancia, Morín acota: “La tolerancia vale, claro está, para las ideas no para los insultos, agresiones o actos homicidas”. (P. 60)
f. Termina con la comprensión, ética y cultura planetaria, entendiendo por esto, la comprensión que debe haber entre las diferentes culturas y el respeto mutuo a sus propias tradiciones y desarrollos, en un constante intercambio, respetando las particularidades de cada una de ellas.


La ética del género humano
El capítulo VII lo dedica a explicar la triada individuo- sociedad- especie, que la explica de esta manera: “Los individuos son más que el producto del proceso reproductor de la especie humana, pero este mismo proceso lo producen los individuos de cada generación…Así, individuo-sociedad-especie son no solamente inseparables sino coproductores es uno del otro”. (P. 62). Y enlazándolos como factor común: la conciencia.

Diagrama 1.
Invita a la construcción de la Antropoética, entendida ésta como “la ética propiamente humana...” que considere al bucle de los tres términos descritos en el diagrama 1, donde deban surgir la conciencia y el espíritu humano.
A este respecto, Morín define:
La antropo-ética supone la decisión consciente y clara:
 De asumir la humana condición individuo- sociedad-especie en la complejidad de nuestra era.
 De lograr la humanidad en nosotros mismos en nuestra conciencia personal.
 De asumir el destino humano en sus antinomias y su plenitud.
 La antropo-ética nos pide asumir la misión antropológica del milenio.
 Trabajar para la humanización de la humanidad.
 Efectuar el doble pilotaje del planeta: obedecer a la vida, guiar la vida.
 Lograr la unidad planetaria en la diversidad.
 Respetar en el otro, a la vez, tanto la diferencia como la identidad consigo mismo.
 Desarrollar la ética de la solidaridad.
 Desarrollar la ética de la comprensión.
 Enseñar la ética del género humano.
En el apartado 1 de este capítulo VII, Morín hace una descripción de la democracia ideal a partir del bucle individuo-sociedad. Una descripción quimérica de lo que los Pueblos debieran adoptar como forma de vida.
En el resumen que hace Paidós Studio (Barcelona, 2001), incluye un párrafo que dice “(114) la misión espiritual de la educación: enseñar a que las personas se comprendan como condición y garantía de la solidaridad intelectual y moral de la humanidad”. (p. 5) (5).
Aunque hace esta afirmación y pareciera atribuírsela a Morín, comparando el texto original, descubrimos que esto no es así. El autor Francés no escribe eso en su documento. Y coincido con no incluir a la Escuela dentro de esa misión. No porque no debiera hacerla, sino porque no debe ser la única instancia que contribuya en tal sentido. También debieran hacerlo otras Instituciones sociales como son la Iglesia (con todos sus cuestionamientos), la sociedad y la familia.
Más adelante apunta de la misma manera apócrifa
(136) “Cuando más técnica sea una política, más retrocederá la competencia democrática”. Se ha creado una nueva clase, la de los expertos en tomar decisiones políticas, habitualmente asentadas en saberes parcelados, incapaces de aportar soluciones globales para problemas globales. El resto de los ciudadanos son despojados de su capacidad para interpretar y comprender la política, así como para tomar decisiones políticas, tarea que dejan en manos de la nueva clase. Los ciudadanos terminan desentendiéndose de los problemas comunes y se centran en su vida privada.
(137) “así, a pesar de que se mantengan las instituciones democráticas, la vida democrática se debilita”. (p. 6) (5).
En este punto si coincido con el comentario que hace Paidós Studio. Recientemente en México vivimos la clara demostración de que la “nueva clase de expertos en política” (entiéndase partidos políticos) han tomado una serie de decisiones que culminó con el nombramiento de los Consejeros del Instituto Federal Electoral, el órgano máximo de elección de los Representantes en México. Creo que gran número de ciudadanos nos quedamos con la misma pregunta en la boca: ¿Quiénes son ellos para decidir por nosotros en el nombramiento de funcionarios tan importantes?
Esto le da la razón a Morín cuando sentencia: “Entre más técnica se vuelve la política, más retrocede la competencia democrática.”(Morín, p. 65)
Termina haciendo una serie de afirmaciones donde busca convencer al lector de la necesidad de crear una cultura planetaria afirmando: “Mientras que la especie humana continúa su aventura bajo la amenaza de la autodestrucción, el imperativo es: salvar a la Humanidad realizándola.” (p. 67)

En conclusión, el texto “Los siete saberes necesarios para la educación del futuro” de Edgar Morín, pretende fundar en el debate, ideas conocidas y sentidas, que al ser tan genéricas, son muchas veces soslayadas e incomprendidas, tal vez por que como el propio Morín afirma “el problema de la comprensión se ha vuelto crucial para los humanos” (p. 55).
Aunque Morín clasifica las fuentes de la incomprensión en individual y planetaria, pienso debiera agregarse una más que sería la interna, aquella que tenemos muchos individuos al tratar de comprendernos a nosotros mismos.
Por otro lado, existen dos tipos de comprensión: intelectual y humana, siendo ésta última, la más difícil de lograr. Para alcanzarla, es necesario superar diferentes obstáculos internos y externos. Dentro de los obstáculos internos tenemos a la indiferencia, el egocentrismo, el etnocentrismo, el sociocentrismo y el reduccionismo. Los obstáculos externos son el “ruido”, la polisemia, la ignorancia y la incomprensión.
Propone para alcanzar una ética de la comprensión diversos ejercicios mentales como son: el “bien pensar”, la introspección, la conciencia de la complejidad humana, la apertura subjetiva, la interiorización de la tolerancia y la comprensión, ética y cultura planetarias.
En cuanto a la ética del género humano, sugiere desarrollar la triada individuo-sociedad-especie, que a través de la conciencia pueda permitir el desarrollo de la verdadera democracia y la complejidad.

BIBLIOGRAFIA.
1) Universidad de Piura, Perú. (26 de Junio de 2007). Revista Universia. Recuperado el 17 de febrero de 2008 de http://www.universia.edu.pe/noticias/principales/destacada.php?id=60274
2) UNESCO, (Octubre de 19999, Recuperado el 17 de febrero de 2008 de http://www.rsu.uninter.edu.mx/doc/EdagarMorin.pdf
3) Revista Electrónica “Uruguay de las ideas”, (sin fecha) recuperado el 17 de diciembre de 2008, de http://www.uruguaypiensa.org.uy/imgnoticias/692.pdf
4) Universidad de la Sabana de Colombia, (2001). Revista electrónica de la biblioteca Octavio Arizmendi Posada, recuperado el 18 de febrero de 2008, de http://biblioteca.unisabana.edu.co/abc/archivos/saberes_2.pdf

5) Morin, Edgar. (Barcelona, 2001). Los siete saberes necesarios para la educación del futuro. Paidós Studio, recopilado el 18 de febrero de 2008 de http://www.paginasprodigy.com/peimber/7saberesMorin.pdf